Sale sin que nadie lo revise
Un precio mal escrito o una promoción vencida llega a todos los locales igual de rápido que la correcta. El error se descubre en la calle.
Massignal administra el contenido de todas tus pantallas —de todos tus locales y de todas tus empresas— desde un panel. Y nada llega a la calle sin que alguien lo haya aprobado.
Se instala en tu propio servidor. Tus contenidos no salen de tu red.
Cuando el contenido se carga a mano, local por local, tres cosas fallan siempre: nadie revisa antes, nadie sabe qué se está viendo ahora mismo, y volver atrás significa rehacerlo.
Un precio mal escrito o una promoción vencida llega a todos los locales igual de rápido que la correcta. El error se descubre en la calle.
¿La pantalla de la sucursal norte tiene la campaña nueva o la de hace tres semanas? Sin un tablero, la respuesta es llamar por teléfono.
Si la campaña nueva no funcionó, recuperar la anterior significa buscar los archivos y armarla de nuevo, con el riesgo de no dejarla igual.
Los tres primeros los tiene cualquier herramienta de cartelería. El cuarto es el que hace que se pueda usar en una empresa con varios locales.
Imágenes, videos o una dirección web. Quedan en tu biblioteca, ordenados por cliente.
Elige el orden y cuánto dura cada cosa en pantalla.
Asigna cada lista a una zona de la pantalla y el canal a sus sucursales.
Lo publicado queda esperando revisión. Recién aprobado, baja a las pantallas.
Publicar no pone nada en pantalla: crea una versión que queda esperando revisión. Alguien con permiso la aprueba —o la rechaza indicando por qué— y recién ahí baja a los equipos.
Cada versión queda guardada tal como se aprobó. Volver a la de la semana pasada es un clic, y lo que vuelve es exactamente lo que se vio esa semana, no una reconstrucción.
Solo hay una versión vigente por canal a la vez. Cuando se aprueba una nueva, la anterior se retira y queda en el historial —completa, no como un registro de que existió—.
Massignal se pensó desde el primer día para una agencia o un departamento que atiende a varios clientes. Cada organización tiene sus clientes, sus usuarios y su contenido, y el aislamiento no depende de que la pantalla oculte un botón: lo impone la consulta a la base.
Los usuarios se limitan a los clientes que les corresponden. Adivinar un número en la dirección no alcanza para ver lo ajeno.
Samsung, LG, un Android o un PC con Windows. El equipo se identifica solo al vincularse y queda reconocido para siempre.
Un código numérico que se teclea con el control remoto del televisor. Sin teclado, sin cables y sin ir al local.
Cada equipo pregunta si hay novedad y, si no la hay, no descarga nada. Se puede tener muchas pantallas en un enlace modesto.
Cada pantalla reporta cada pocos minutos. El tablero muestra cuál está en línea, cuál perdió señal y qué versión tiene puesta cada una.
Pide una captura y ve lo que se está mostrando en ese local, sin depender de que alguien te mande una foto.
Perfiles por rol, quién puede aprobar y quién solo proponer, y un registro de cada acceso al panel.
Media hora alcanza para recorrer el ciclo completo: subir una campaña, programarla, aprobarla y verla llegar a una pantalla.