Seis dígitos, sin letras
Porque se teclea con el control remoto de un televisor, que no tiene letras. El código vence a los quince minutos.
Massignal es un panel web y una API. El panel lo usan las personas; la API la usan las pantallas. Entre los dos hay una sola cosa que viaja: la versión aprobada de un canal.
Al publicar, Massignal congela la programación completa del canal —sus zonas, sus listas, el orden y la duración de cada archivo— en una versión numerada. Esa versión es lo que se revisa y es exactamente lo mismo que después descarga el equipo.
No son dos cosas parecidas: es el mismo objeto. Un contenido aprobable que no coincidiera con lo entregado obligaría a recomponer en el servidor algo que nadie revisó entero.
Cada fila guarda la programación entera de ese día. Volver a la v12 devuelve lo que se vio ese día, no una aproximación.
Una cadena con veinte locales necesita que alguien revise. Un cliente donde la misma persona arma el aviso y responde por él, no: pedirle que se apruebe a sí misma es un trámite.
Por eso la auto-aprobación se hereda por niveles. El sistema fija el valor por omisión, una organización puede definir el suyo y un cliente puntual puede tener otro. Quien no decide nada sigue al de arriba —y si el de arriba cambia, lo sigue solo, sin tener que tocarlo—.
Encendida o no, publicar sin revisión sigue exigiendo el permiso de aprobar: la política quita el paso, no reparte autoridad.
Lo mismo se aplica a la zona horaria: cada nivel puede tener la suya o seguir a su superior.
Cada pantalla consulta cada pocos minutos si su canal cambió. Si no cambió, el servidor responde con una línea y no se descarga nada. Si cambió, baja la versión nueva y solo los archivos que todavía no tiene.
Los archivos se identifican por su contenido, no por su nombre. Un mismo video usado en cinco canales se descarga una vez y se guarda una vez, aunque en el panel se llame distinto en cada uno.
Si el enlace se cae, la pantalla sigue reproduciendo lo último que alcanzó a bajar. No queda en negro esperando al servidor.
// Lo que recibe la pantalla { "canal": "Vitrina calle", "version": 14, "zonas": [ { "nombre": "Principal", "lista": { "nombre": "Promociones", "items": [ { "nombre": "Afiche", "duracion": 10 }, { "nombre": "Spot", "duracion": 22 } ] } } ] }
El equipo se enciende, muestra un código de seis dígitos y alguien lo escribe en el panel. Eso es todo el proceso.
Porque se teclea con el control remoto de un televisor, que no tiene letras. El código vence a los quince minutos.
El serial lo reporta el aparato al vincularse, no se escribe a mano. Por él se le reconoce después, aunque cambie de nombre o de local.
En línea, sin señal o sin vincular. Y qué versión tiene puesta cada una, para ver de un vistazo quién se quedó atrás.
Pide una foto de lo que se está viendo en ese local y llega en el próximo reporte del equipo.
Lo que se ve cuando un canal no tiene nada que mostrar. Se define para todo el sistema, para una empresa o para un cliente.
Si un equipo se pierde o se da de baja, se revoca su credencial y deja de recibir contenido en la petición siguiente.
Que un usuario no vea el botón de otro cliente no protege nada: basta con adivinar un número en la dirección. En Massignal el alcance viaja en la consulta a la base, no en una comprobación de la pantalla, así que un identificador ajeno sencillamente no devuelve nada.
Massignal se instala en tu propia infraestructura, no en la nube de un tercero. El contenido de tus clientes no sale de tu red, y las pantallas hablan con tu servidor.
Para operaciones con locales en varias regiones, cada nivel tiene su zona horaria: los horarios se interpretan donde está la pantalla, no donde está el servidor.
Cuéntanos cuántos locales y qué tipo de pantallas tienes, y armamos una demostración sobre ese caso.